Hola a todos los viajeros que siguen el blog de Argentravel, quisiéramos contaros la experiencia que hemos tenido en nuestra luna de miel por Argentina.
Mi nombre es Juan Carlos Para. Nos casamos el 6 de Octubre y nuestros familiares para desconectar un poco de todos los preparativos, el agobio de que todo esté bien o, mejor dicho, perfecto, que los invitados vengan sin perderse a la finca que teníamos alquilada, que el menú les gustase, que la ceremonia, civil, fuera muy bonita y la decoración floral despertará un “ohhh”… Después de todo eso y de vivir cada minuto de ese día tan especial, con unos momentos que siempre tendremos en nuestro recuerdo, pasamos nuestra noche de bodas en un hotel de Madrid y la verdad es que descansamos fenomenal y pudimos recordar e intentar visualizar cada momento de la boda … eso sí, nada de disfrutar de la noche de Madrid, ya que estábamos machacados, pero, como no, sí pudimos pensar en los bien que nos lo íbamos a pasar en Argentina.
El vuelo con destino a Buenos Aires, con Aerolíneas Argentinas, lo teníamos a las 8 de la tarde, y tras unas 13 horas de vuelo, sin complicaciones, retrasos y con una muy buena atención en el avión, llegamos al aeropuerto de Buenos Aires.
A nuestra llegada ya nos estaban esperando y nos llevaron directamente al Hotel Conte, en pleno centro de la ciudad, al lado del Obelisco.
Lo primero que hicimos tras descansar un poco y deshacer las maletas fue emprender nuestro primer tour guiado por la ciudad. Estuvimos viendo con detalle cada lugar de interés y emblemático de esta enorme ciudad que es Buenos Aires, como la Casa Rosada (la Casa de Gobierno), la Catedral, el Banco Nacional, la Plaza de Mayo, el Obelisco, el Palacio del Congreso, el Cementerio de la Recoleta, el Teatro Colón, Puerto Madero, el barrio de Caminito, el estadio de fútbol del Boca Juniors …
También aprovechamos para visitar el Jardín Japonés y, por la noche, disfrutar de un espectáculo de Tango que nos encantó.
Nuestra próxima parada en el viaje por Argentina fue Iguazú. Aquí contamos con una ubicación muy especial ya que estábamos alojados en el hotel Sheraton, dentro del Parque de la Cataratas y las podíamos ver, a lo lejos, desde la terraza de la habitación.
Las Cataratas, tanto desde el lado brasileño como desde el lado argentino, nos dejaron alucinados. ¡Qué cantidad de agua! … y que bonitos e impresionantes algunos saltos. Aunque tenemos que reconocer que lo más impresionante fue la Garganta del Diablo, con esas vistas y la nublilla del agua dejándote completamente empapado.
Para completar la experiencia con las Cataratas, contratamos la excursión náutica que te permitía acercarte a varios saltos e incluso estar debajo de alguno de ellos. Sin lugar a dudas lo recomendamos encarecidamente.
De Iguazú viajamos a Puerto Madryn y su Península Valdés donde pudimos observar pingüinos, ballenas (concretamente 3 y una de ellas muy juguetona), y otros animales y flora de la zona.
La próxima parada en nuestro recorrido fue El Calafate, un pueblo que mantenemos gratamente en nuestro recuerdo ya que es encantador. No es muy grande pero la calle principal recuerda a esas películas americanas antiguas y tiene mucho encanto. Desde aquí pudimos acceder a varios de los glaciares más espectaculares del mundo, como el Perito Moreno que te deja sin palabras. Pero más aún si aprovechas la oportunidad única de realizar un minitrekking por él.
La navegación para ver otros glaciares igualmente sorprendentes es igualmente recomendable. Además de que puedes aprovechar para hacer buenas amistades durante las horas que dura el trayecto.
Ushuaia fue nuestro siguiente destino en el viaje. La verdad es que no pudimos disfrutarlo todo lo que nos hubiese gustado ya que hacía mucho viento, lo que impidió que pudiéramos hacer la navegación por el Canal de Beagle, uno de los grandes alicientes de Ushuaia, junto a su cárcel y el Tren del Fin del Mundo.
Nuestro viaje tocaba a su fin y regresamos a Buenos Aires para poder caminar por sus calles y vivir una manifestación desde cerca, con el aliciente de los puestos de comida que instalan en la calle y donde el Choripan es el rey… ¡madre mía que rico!
Y, tristes porque esto ya se acababa, tuvimos que coger el vuelo de vuelta a Madrid, para regresar a esa rutina diaria … pero manteniendo en nuestros recuerdos los buenos momentos vividos en Argentina… sabiendo que nos dejamos muchos lugares por ver pero que serán el aliciente para que podamos volver dentro de muy poco. ¡Hasta pronto Argentina!














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