La provincia de Córdoba, invita al viajero a una interesante ruta cultural por sus estancias jesuíticas fundadas a principios del siglo XVII y hoy declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de un paseo rural por 5 conjuntos arquitectónicos en los que se puede apreciar la fusión entre el arte nativo y el barroco europeo. El objetivo de las estancias era asegurar su sustento económico para llevar adelante una labor evangelizadora, educativa y cultural.

La estancia La Caroya se encuentra a 44 kilómetros de Córdoba. Comprende la residencia organizada alrededor de un amplio claustro central, la capilla, el perchel, el tajamar, los restos del molino y las áreas dedicadas a quinta. Funciona allí un Museo Pluritemático y un Centro de Interpretación. Las visitas se realizan de martes a viernes de 8 a 18, y los sábados y domingos de 9 a 15.

Cuatro kilómetros al norte se ubica la Estancia de Jesús María. Esta estancia se caracterizó por su producción vitivinícola, que se ha prolongado en el tiempo constituyendo una característica de la zona. El lugar incluye la iglesia, la residencia y la bodega, los restos de antiguos molinos, el perchel y el tajamar. Las visitas se realizan de lunes a viernes de 8 a 19, sábados, domingos y feriados de 10 a 12, y de 15 a 19.

La Estancia Santa Catalina está a 70 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Es la más grande de las 5 estancias que conforman el Patrimonio de la Humanidad.

Fue un gran centro de producción agropecuaria con miles de cabezas de ganado vacuno, ovino y mular, además del obraje con sus telares y aparejos, la herrería, la carpintería, el batan, los dos molinos, el gran tajamar y su alimentación subterránea de agua que venía desde Ongamira, en las sierras a varios kilómetros de distancia.

Uno de sus distintivos es la Iglesia, a la que se suman claustros que cercan los patios, galerías, talleres, caballerizas y depósitos. Las visitas se pueden realizar todo el año, de martes a domingos de 10 a 13 y de 15 a 19.

La Estancia Alta Gracia data de 1643. El templo es hoy la Iglesia de la ciudad y en la residencia funciona el Museo Nacional Casa del Virrey Liniers. La estancia incluye la iglesia, con su destacada fachada barroca, la residencia con sus patios locales anexos, el obraje, el tajamar, las ruinas del molino y el antiguo horno n el primer paredón del sistema de acequias.


Estancia Jesuítica La Candelaria
Enclavada en plena sierra, era ejemplo de establecimiento rural serrano productor de ganadería extensiva, fundamentalmente mular, destinado al tráfico de bienes desde y hacia el Alto Perú.

Comprende la Capilla, la residencia y los locales anexos, las ruinas de la ranchería, los corrales y los restos del tajamar, el molino y las acequias. Se trata de una tipología única de la provincia, constituyendo una situación intermedia entre fortín y residencia con santuario.

 

Fuente: Tur Noticias

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